viernes, julio 01, 2005

Borges y los indios

MIGUEL RIVERA

Me gustaría proponer como tema de diálogo el de Borges y los indios. Borges dejó muy claro que el racismo le parecía absurdo cuando se dirigía contra los judíos, pero no fue tan transparente respecto al racismo contra los indígenas de América, que tenía que estar muy vivo en Argentina, incluso más que el antisemitismo. Solo recuerdo sobre ellos un cuento, "La escritura del Dios". Esto me hace pensar que la falta de interés de Borges por las culturas prehispánicas se debe a su falta de letras. Los judíos, en cambio, no solo las tenían, sino que poseían una tradición interpretativa de los textos muy especial. Sin embargo, Boges les prestó atención a los vikingos, que no creo que fueran letrados, precisamente.

16 comentarios:

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Rivera, no comprendo.
Los vikingos tenían una rica y sólida literatura, que incluye el Beowulf, las Eddas y las Sagas, y autores tan conocidos como Snorri Sturluson. A todo esto dedicó Borges varios ensayos y traducciones.
Es verdad quen eran un pueblo guerrero y que asolaron Europa por siglos (hasta que se convirtieron al cristianismo).
Pero antes de eso se las arreglaron para conquistar o establecerse en casi todo el extremo norte de Europa: Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia, Normandía (Francia) e Inglaterra.
La peculiaridad de los vikingos es que no establecieron propiamente una nación sino que se integraron bastante bien con los pueblos invadidos. Su origen es escandinavo, por supuesto ("normando" y "vikingo" significan lo mismo: "norteño").

Alfredo Elejalde dijo...

En Historia del guerrero y la cautiva, Borges narra la historia de una inglesa que fue raptada durante un malón, luego se asimiló a la vida en las tolderías, se casó con un capitanejo al que le dio hijos y cuando se le ofreció la posibilidad de escapar, prefirió regresar a las tolderías. La descripción que hace el narrador de la vida de los indios es interesantísima: "detrás del relato se vislumbraba una vida feral: los toldos de cuero de caballo, las hogueras de estiércol, los festines de carne chamuscada o de vísceras crudas, las sigilosas marchas al alba; el asalto de los corrales, el alarido y el saqueo, la guerra, el caudaloso arreo de las haciendas por jinetes desnudos, la poligamia, la hediondez y la magia. A esa barbarie se había rebajado una inglesa. Movida por la lástima y el escándalo mi abuela la exhortó a no volver. Juró ampararla, juró rescatar a sus hijos. La otra le contestó que era feliz y volvió, esa noche, al desierto"
El rechazo de la vida indígena resulta neutralizado por la elección de la cautiva que rechaza la posibilidad de regresar a su vida anterior. Ella es una conversa. Beatriz Sarlo -de quien tomo estas ideas- señala que la historia de esta conversión es similar a la de Droctulft, que se une a Ravenna en la guerra contra su propio pueblo. También hay un juego de espejos con la historia de la abuela inglesa de Borges, que decide vivir en Junín, cerca de las tolderías, donde conoce a la conversa. Debió ser chocante para los lectores de entonces, aunque ya los indios eran un recuerdo más allá de las lejanas fronteras.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Alfredo, la historia de Droctulft está en el mismo cuento (es la primera historia), no es una idea de Sarlo. Droctulft es el guerrero y la inglesa es la cautiva.
No sé en qué medida esto cuenta como muestra de la preocupación de Borges sobre "los indios" (pero es ciertamente una mención).
En ese cuento, el juego es entre civilización y barbarie. Droctulft pasa de la barbarie a la civilización y la inglesa hace lo inverso. Lo chocante es que, al decir de Borges, parece que da lo mismo pasar de una a otra: "El anverso y el reverso de esta moneda son, para Dios, iguales".

Miguel Rivera dijo...

Me referia a la falta de escritura de los vikingos. Supongo que en toda cultura hay algo que puede ser llamado literatura, incluso si se trata de una tradicion oral (que, etimologicamente al menos, no podria ser literatura). Borges practicamente no se ocupa de los indios, y ese silencio es relevante. Tambien lo es que el unico cuento que presenta de cerca una cultura amerindia trate precisamente sobre escritura.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Los pueblos germanos tenían escritura al menos desde el siglo II. Cuando los vikingos invadieron Europa, hace tiempo que tenían escritura. Es verdad que los textos con los que contamos son tardíos. Pero pasa lo mismo con toda la literatura medieval. Sin ir muy lejos, el Poema del Cid---probablemente de inicios del XIII (es decir, paralelo a los trabajos de Sturluson)---tiene una tradición oral de más de un siglo.
En todo caso, es simplemente falso que los vikingos no tenían escritura. Y por otra parte, el interés de Borges en los vikingos no se debe a su tradición oral, sino precisamente al Beowulf, las Eddas y las Sagas.

Daniel Salas dijo...

¿Borges no se preocupa de los indios? Pero hay varios cuentos en los que aparecen. Ahora se me vienen a la mente la Historia del Guerrero y la Cautiva y El Informe de Brodie a parte de, por supuesto, La Escritura del Dios. Lo que pasa es que son representados de una manera distinta, precisamente, a la que pusieron en boga el regionalismo cuya inspiración es el naturalismo. Dado que en los cuentos de Borges importan poco las diferencias, los indios no aparecen caracterizados ni sicológica ni étnicamente. Cumplen, digamos, funciones. Por eso da lo mismo pasar de la civilización a la barbarie que pasar de la barabarie a la civilización. Otro cuento en el que esas oposiciones colapsan es El evangelio según Marcos que me parece una versión ingeniosamente retorcida del regionalismo de, digamos, Rómulo Gallegos. En ese cuento, precisamente, los iletrados no son mestizos sino descendientes de irlandeses que viven en un mundo de oralidad. Pero la oralidad no es, en ese cuento, opuesta a la lectura. Los Gutres son, en efecto, un tipo de lectores. El hecho de que no sean gauchos de sangre mestiza enfatiza el hecho de que lo importante son las funciones, no los asuntos de la raza. Aquí Borges le da un golpe demoledor al regionalismo de inspiración naturalista y resulta ofreciendo una manera de concebir las relaciones humanas superando las ideas del racismo y la herencia.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Es interesante lo que menciona Daniel. Borges en una entrevista con Seamus Heaney lo dice muy claramente:

Es cierto que la idea de la tradición implica un acto de fe. Nuestras imaginaciones alteran y reinventan el pasado todo el tiempo. Sin embargo, debo confesar que a mí nunca me convenció mucho la idea de una tradición hispanoamericana. Por ejemplo, cuando viajé a México, me encantó su rica cultura y literatura nativa. Pero sentí que no tenía nada en común con ella. No pude identificarme con su culto al pasado de los indios. Argentina y Uruguay difieren de la mayor parte de los demás países latinoamericanos en el sentido de que poseen una mezcla de las culturas española, italiana y portuguesa que ha dado lugar a un ambiente más europeo. Por ejemplo, la mayor parte de nuestras palabras coloquiales en el español argentino son de origen italiano. Yo mismo desciendo de ancestros portugueses, españoles, judíos e ingleses. Y los ingleses, como nos lo recuerda Lord Tennyson, son una mezcla de muchas razas: "sajones y celtas y daneses somos". No existe tal cosa como la pureza racial o nacional. Y, aunque así fuera, la imaginación trascendería tal cosa dado que no existe una cultura específicamente argentina que pudiera llamarse "latinoamericana" o "hispanoamericana". Los únicos verdaderos americanos son los indios. Los demás son europeos.

Miguel Rivera dijo...

Sobre lo que dice Daniel: Los Gutres son mestizos. Pero es cierto que hay una ironia en el cuento: es un judio librepensador el que les va a traducir la Biblia, libro que, ademas, pertenece a los Gutres.
Voy a revisar "El informe de Brodie". No recordaba que hablara de indios.
Argentina recibio migrantes europeos masivamente en el Litoral entre 1880 y 1914, pero en el interior el impacto fue ostensiblemente menor. Los cabecitas negras de Peron eran migrantes que llegaban del campo, y Paul Groussac comentaba que a un provinciano argentino le faltaba "la arenilla dorada". Mi idea es que resulta significativo que Borges se haya ocupado tan claramente del problema del antisemitismo y no de otras formas de racismo que resultaban, incluso en el Buenos Aires de los annos 40, mas actuales.
Los vikingos sí tuvieron escritura, me retracto. Pero eso solo hace mas probable que la relativa falta de interes de Borges en los indios tuviera que ver con su falta de escritura. En un cuento relativamente tardio, El etnografo, los indios parecen representar precisamente un radicion oral, o vital.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Lo interesante de El Etnógrafo es una idea que se repite muchas veces en Borges: que las esencias, los secretos fundamentales, son irrelevantes. El secreto es que no hay secreto. Los indios allí son solo un pretexto para resaltar eso. No veo eso de la tradición vital

Miguel Rivera dijo...

El etnografo dice que el secreto no vale lo que los caminos que hay que recorrer para llegar a el. Es decir, lo importante no es el conocimiento sino en la experiencia.

Alfredo Elejalde dijo...

Miguel RM: no he dicho que la historia de Droctulft sea de Sarlo, sino que Sarlo señala las analogías entre esa historia, la de la cautiva y la de la abuela inglesa de Borges. Las tres son historias de "conversos" que pasan de una cultura a otra como si fueran equivalente (o "porque son" equivalentes).

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Sobre los comentarios de Miguel Rivera: tampoco tengo muy claro por qué el racismo contra los indios pudiera ser mayor o más "actual" que el antisemitismo en el Buenos Aires de los años cuarenta. Buenos Aires era en ese momento la segunda ciudad del mundo en población judía, y las organizaciones nazis funcionaban abierta y muchas veces violentamente. Argentina había acogido una migración judía de cientos de miles de personas y, al mismo tiempo, el Estado era el primer aliado comercial de Alemania a nivel mundial. El conflicto entre ambas realidades era evidente y no era en absoluto secundario para los argentinos. La preocupación de Borges por el antisemtismo y su relativo silencio ante el racismo contra los indígenas no tiene nada que ver con una suerte de ceguera suya (no pun intended) ante un problema local, ni es una muestra de exotismo: a diferencia de lo que ocurre en el resto de América Latina, en Argentina el antisemtismo era un patente problema local.

Miguel Rivera dijo...

Las organizaciones nacionalistas a las que te refieres estuvieron activas mas que nada en la capital. Es posible que hayan atacado a judios, pero los casos que lei eran de ataques a extranjeros o quienes lo parecian (por ejemplo, una paliza a un tipo que no se saco el sombrero cuando sonaba el himno nacional). Era sobre todo una derecha que defendia el criollismo. Lo opuesto a la criollo era el extranjero, sobre todo el espannol y el italiano (los que mas abundaban), y supongo que tambien el indio. No se trataba de integrarlo, sino de expulsarlo mas al interior.
Lo que casi no habia en Argentina eran negros. A proposito, un profesor de UCLA que entrevisto a Borges en 1980 me dijo que el le hablo de un antepasado mulato. Para mi, primera noticia.

Miguel Rivera dijo...

Esta cita puede ayudar a ver como Borges tiene una actitud muy diferente ante el racismo contra los indios que- ante el antisemitismo: "Hay distraidos que repiten que el Martin Fierro es la cifra de nuestra complejisima historia. Aceptemos, durante unos renglones, que todos los gauchos fueron soldados; aceptemos tambien, con pareja extravagancia o docilidad, que todos ellos, como el protagonista de la epopeya, fueron desertores, profugos y matreros y finalmente se pasaron a los salvajes. En tal caso, no hubiera habido conquista del desierto; las lanzas de Pincen o de Coliqueo habrian asolado nuestras ciudades y, entre otras cosas, a Jose Hernandez le hubieran faltado tipografos."

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

No entiendo, Rivera. Esa cita que presentas es una defensa de los gauchos, es decir, la negación de que el Martín Fierro es "cifra de nuestra complejisima historia". Es el rechazo a ver en los personajes del MF a todos los gauchos. Es una cita anti-racista.

Miguel Rivera dijo...

Es una cita que menciona la expulsion de los indios como un avance civilizador.